La familia Rodríguez Fernández, compuesta por siete miembros, vive en Éibar y tiene hijos/as de distintas edades, lo que les permite aprender y crecer juntos. Nos cuentan cómo gestionan su día a día y su visión sobre ser una familia numerosa en la sociedad actual.
“Para tener el segundo tuvimos discrepancias de si era el momento o no; si nos veíamos capaces de ser padres de dos criaturas”
“Ser una familia numerosa es ser más ricos en valores, es tener un tesoro”
Contadnos un poco, ¿quiénes sois la familia Rodríguez Fernández?
Somos una familia de siete miembros. Vivimos en Éibar, ciudad natal de Begoña, la ama, que tiene 44 años y es enfermera. Jose, el aita, tiene 50 años, nacido en Barcelona y que lleva viviendo en Éibar desde el 2004, es administrativo y trabaja en una funeraria. Nuestros hijos son Paula de 19 años, Martín de 15, María con 11, Mateo de 7 y el pequeño Pablo que acaba de cumplir 4 añitos.
Somos una familia de lo más normal dentro de lo atípico que resulta hoy en día ser una familia numerosa especial. En nuestra casa no hay cabida al aburrimiento y el silencio se puede escuchar muy pocas veces.
Viendo las edades de los/as hijos/as, ¿formar una familia numerosa fue un proceso que madurasteis con los años?
Nunca nos planteamos si tener uno, dos o más hijos, simplemente teníamos claro que ser padres iba a formar parte de nuestra vida en común. La ma/paternidad nos fue cautivando con cada uno de nuestros hijos. Es curioso, pero para tener el segundo tuvimos discrepancias de si era el momento o no; si nos veíamos capaces de ser padres de dos criaturas. En fin, dudas que fueron desapareciendo y a partir de la tercera…, todo ha ido rodado. Es mucho más fácil ahora con cinco que cuando solo eran dos.
Habéis pasado ya la etapa de tener un bebé, pero tenéis en casa todas las demás posibles, ¿cómo lo gestionáis?
Gestionar una familia con hijos en edades tan dispares no es nada fácil, pero es super enriquecedor a la vez. En cuanto a la edad infantil, lo llevamos bastante bien, hemos aprendido mucho a lo largo de los años y ahora tratamos de disfrutar mucho más de esta etapa porque somos más conscientes de que se pasa muy rápido. En esto de la adolescencia estamos más de novatos, aunque nos ha costado, pero también es una etapa que hemos aprendido a disfrutar.
Es muy gratificante convivir con edades tan diferentes, porque los más pequeños aprenden muchísimo de los mayores (a veces, ¡demasiado! ja, ja, ja), pero también los mayores aprenden de lo que significa ayudar a los más pequeños en cosas tan simples como leer con un niño de siete años, hacer un puzzle o, cuando eran más pequeñitos, compartir esos momentos tan especiales, como los primeros pasos o las primeras palabras. Eso siempre les quedará en el recuerdo.
Vivís en un piso de tres habitaciones y dos baños y sois siete en casa. ¿Se sorprende la gente del tipo de vivienda y de cómo os organizáis?
Esa es una de las preguntas que más nos hacen; que dónde vivimos. La respuesta siempre es la misma: en un piso normal, compartiendo y dando prioridad a la organización y al orden, aunque hemos aprendido a relativizar. Muchas veces el orden de la casa no llega a estar como nos gustaría.
Otra pregunta que nos hacen muchas veces es si tenemos ayuda externa en casa. Y aunque la gente se sorprende, no tenemos ayuda de ningún tipo; la casa, con sus quehaceres es cosa que la organizamos entre nosotros, con colaboración de nuestros hijos, aunque ellos nunca ven cosas que hacer y recoger, ja, ja, ja. No tenemos ayuda de abuelos, ya que viven fuera de nuestra comunidad. 400 km nos separan de unos abuelos y 600 km de la otra abuela. Aquí en Éibar tenemos a mis hermanas, (Begoña), que también tienen niños pequeños y trabajan. Tenemos mucha suerte de poder contar con ellas, sus maridos y nuestros sobrinos con nuestros hijos hacen una cuadrilla estupenda, se adoran.
Si la conciliación suele ser un malabarismo constante, ¿en vuestro caso también y más teniendo en cuenta vuestros trabajos a turnos?
Nosotros nos hemos ido amoldando a las necesidades de cada etapa. Siempre hemos trabajado a turnos y eso hace que la organización sea más compleja, pero a su vez podemos estar más días en casa con nuestros hijos. A día de hoy, yo (Jose) tengo una reducción por cuidado de menores, con eso me quito los días que coincidimos trabajando y así nos organizamos estupendamente sin necesitar a nadie de fuera. Nuestros hijos no se quedan en el comedor del colegio, con lo que cada mediodía vienen a casa a comer, siendo esto un trabajo añadido. Pero creemos que es calidad para ellos porque alrededor de la mesa se infunden valores, surgen conversaciones… bueno y alguna que otra guerra.

Teniendo edades y necesidades tan distintas, ¿cómo fomentáis el respeto y la ayuda mutua entre hermanos?, ¿qué valores intentáis inculcarles?
Este tema es algo que nos preocupa mucho. Ver a tus hijos discutir y pelearse continuamente es algo que nos duele muchísimo. Hablamos bastante con ellos sobre eso y es cierto que va calando, pero también esas discusiones hacen enriquecedora la relación entre ellos.
Cuando se necesitan, se buscan y es entonces cuando nosotros nos miramos y simplemente sonreímos. Ver cómo los pequeños piden ayuda a los mayores en tema de deberes y éstos responden con cariño y paciencia es algo que, cuando pasa, nos damos cuenta de que los mensajes terminan calando; es cuestión de insistir. Y los mayores también piden ayuda a los pequeños, porque también los necesitan, aunque sea para pintarles un dibujo de clase.
En cuanto a valores, para nosotros es fundamental el respeto, la empatía y el ser felices. Cada uno tiene que buscar la felicidad, perseguir sus sueños siempre respetando al de enfrente y haciendo el bien allá por donde pasen. Y de esta forma, lograrán todo lo que se propongan.
Y en una sociedad tan tecnológica, ¿cómo gestionáis el uso de móviles, portátiles, redes sociales dentro de casa o en las relaciones familiares?
En nuestra casa la tecnología está al alcance de todos, porque desde que tienen nueve años tienen un ordenador para el colegio, por lo que lo tienen entre manos bien pronto.
A los dos mayores les dimos el móvil con 12 años, al empezar la ESO y ya hemos visto que no es la mejor opción, así que los demás ya saben que hasta los 16 años el móvil no será una herramienta que vayan a tener. Sí que vemos que el uso de las pantallas y tecnología hacen que se distancien las relaciones personales y eso en casa también lo vemos.
En abril iremos de viaje a Madrid en tren, viaje de familia, y para ese viaje de cinco días el requisito es no llevar tecnología. Solo llevaremos nuestros dos móviles para uso exclusivo de llamadas necesarias, el resto, nuestro objetivo es mirarnos más, hablarnos más y vivir mirando hacia nuestro alrededor y no a través de una pantalla. Los mayores torcieron el morro al principio, pero creo que valoraran la experiencia.
Y en un plano institucional o social, ¿consideráis que se valora adecuadamente la aportación de las familias numerosas?
Las familias numerosas no recibimos muchas ayudas, la verdad. Incluso nos vemos penalizadas en algunas ocasiones, como es en la factura del agua, que tenemos una franja más cara por hacer un consumo mayor de agua. En cuanto a ayudas para adquirir coche tampoco hay grandes descuentos…, en fin, que ser muchos en casa no es por las ayudas que recibimos como hay gente que pueda pensar. Lo que sí hemos tenido y nos cabe resaltar, es que la matrícula de la UPV es gratuita para familias numerosas de categoría especial.
¿Cuáles serían vuestras reivindicaciones principales?
Tener en cuenta el número de hijos y los estudios para la adjudicación de las becas. Llevamos dos años consecutivos sin becas de ningún tipo. Las ayudas económicas para otros ámbitos también estarían bien, como la adquisición de un vehículo más grande.
Y, para terminar, ¿cómo definiríais en pocas palabras lo que significa para vosotros ser una familia numerosa? ¿Y pertenecer a Hirukide?
Ser una familia numerosa es ser más ricos en valores, es tener un tesoro y como les decimos a nuestros hijos, el mayor regalo del mundo que os podríamos dar lo tenéis en vuestros hermanos. Y pertenecer a Hirukide supone tener un apoyo y un respaldo en cuanto a dudas e información que de otra manera no nos llegaría.
