Josu Etxebarrieta

Josu Etxebarrieta

HIRUKIDE XI. SARIA

Conocemos a Josu Etxebarrieta, padre de Xabier, Aintzane, Nagore, Mikel y Jon, y ganador del XI Premio Hirukide en la categoría de Persona Física. Su historia es la de una familia construida desde la generosidad y la fortaleza: la adopción simultánea de tres hermanos, la llegada inesperada de dos hijos biológicos y el reto de seguir adelante tras la pérdida de su mujer, Carmen. Una trayectoria que refleja compromiso, cariño y una enorme capacidad de entrega.

“Por fin pudimos adoptarlos después de cuatro años y al mes Carmen se quedó embarazada”

“He afrontado su pérdida pensando que tengo la misión de completar el trabajo que hicimos entre los dos para formar nuestra familia”

¿Cómo recuerdas los primeros años de matrimonio con Carmen y vuestro deseo de formar una familia?

Vivíamos muy bien, trabajábamos los dos. Viajábamos mucho, pero al mismo tiempo, nos hacía mucha ilusión formar una familia grande.

¿Qué os llevó a adoptar a Xabier, Aintzane y Nagore juntos?

Desde que éramos novios ya habíamos hablado de la posibilidad de adoptar, en el caso de que los hijos no vinieran. Llevábamos cinco años casados y los hijos no venían y nos apuntamos en el departamento de Asuntos Sociales de la Diputación Foral de Bizkaia. Nos dijeron que estábamos apuntadas más de 100 familias y que únicamente tenían 8 niños en sus centros de acogida por lo que tendríamos que esperar unos siete u ocho años.

Sin embargo, al de unos meses nos llamaron diciéndonos que tenían tres hermanos muy pequeños, que estaban muy unidos y que no querían separarlos. Nos llamaron a nosotros porque habíamos pedido dos niños.

¿Cómo fueron aquellos primeros meses y adaptación con ellos en casa?

El cambio fue muy fuerte, de vivir con total libertad durante seis años de matrimonio pasamos a estar ocupados todo el día. Eran tres y no venían de cero, llevaban su mochila, sus primeros años de vida habían sido muy difíciles y costó bastante construir una familia entre todos.

Iosu y mujer edited

Y, de repente, llegó la sorpresa del embarazo de Carmen. ¿Cómo recibisteis la noticia y qué significó para la familia en aquel momento?

Nosotros funcionábamos como una familia, pero la figura legal que nos cobijaba era la de acogimiento preadoptivo, ellos seguían manteniendo sus apellidos originales. Es decir, había que pasar un proceso judicial en el que se les retirara la patria potestad a los padres biológicos de manera previa a que pudiéramos adoptarlos. El caso es que se celebró el juicio y por fin pudimos adoptarlos después de cuatro años y al mes Carmen se quedó embarazada de nuestro cuarto hijo, Mikel. Los médicos nos habían dicho que era imposible que Carmen se pudiera quedar embarazada, por lo que la alegría fue inmensa.

¿Qué cambió con la llegada de Mikel y, más adelante, Jon, ¿con tres hijos y dos hijas en casa?

La llegada de Mikel y después de Jon, fue positiva para todos, sus hermanos los quisieron desde el primer momento. Para Carmen y para mi fue muy bonito porque pudimos experimentar la paternidad de una manera gozosa.

¿Qué ambiente o valores definirían aquellos años en familia?

Fueron unos años muy bonitos, procurábamos cenar todos juntos todos los días, ya que nuestros hijos comían en el colegio y era imposible comer juntos. En mi opinión, es muy importante disponer de un momento de estar todos juntos cada día para comentar cómo han ido las cosas durante la jornada.

Todos los viernes por la noche hacíamos “cineclub”, el resto de la semana no podían ver la tele, y veíamos una película juntos, comiendo una tortilla de patata. Era una gran fiesta y todavía lo recuerdan con cariño, aunque ya sean mayores.

También hacíamos planes juntos, íbamos casi todos los fines de semana al monte, pero también hemos viajado por Europa los siete desde que eran muy pequeños. Los hijos no son impedimento para viajar si te organizas, hay que hacer una previsión económica, de horarios y de actividades para que todos tengan su momento, desde el mayor al más pequeño.

Foto familia pruebaB edited

¿Y cómo vivisteis las adolescencias y los cambios de cada uno?

En general, nuestros hijos no han sido unos adolescentes difíciles. Yo creo que el formar parte de una familia numerosa facilita que la transición que se produce en la adolescencia sea menos complicada.

¿Cómo era Carmen en medio de todo este recorrido familiar? ¿Qué aportaba su forma de ser a la vida en casa?

Carmen ha sido el auténtico pilar de la familia. Ha sido la que ha marcado las normas, pero su entrega total a la familia y el amor que ha puesto en cada uno de nosotros ha hecho que nuestros hijos nunca hayan puesto en duda su autoridad para gobernar la nave. Nos ha ganado a todos por su capacidad de amar.

¿Cómo afrontasteis su pérdida hace poco más de un año?

Evidentemente fue un golpe enorme y todavía me acuerdo de ella varias veces cada día. En mi caso, he afrontado su pérdida pensando que tengo la misión de completar el trabajo que hicimos entre los dos para formar nuestra familia. La mayor parte del trabajo ya está hecho, gracias a ella, pero yo lo tengo que rematar.

¿Qué te ha dado fuerza para seguir adelante en esta etapa?

Tengo la suerte de tener Fe, que me ha dado la Esperanza de que volveré a verla en el Cielo, si Dios quiere. La Fe me ha dado la paz para continuar con mi misión en la vida.

Por otra parte, tengo la gran suerte de contar con una familia maravillosa empezando por mis hijos, que me han demostrado todo lo que me quieren.

Además, tengo muy buenos amigos que han estado pendientes de mi desde que perdí a Carmen. Mi hijo Mikel al finalizar la misa de aniversario de la muerte de su madre comentó una frase que siempre decía Carmen, que no éramos ricos económicamente, pero que sí éramos ricos en amigos. Algo que es muy cierto.

Mirando atrás, con todo lo vivido, ¿qué sientes que te ha enseñado tu trayectoria como padre de una familia tan diversa y numerosa?

Me ha enseñado a querer a los demás empezando por mi familia y continuando por mis amigos. Además, también he aprendido a poner las cosas en su sitio y no agobiarme por lo que no merece la pena. Me ha enseñado a establecer una escala de valores que no se basa en el dinero o en el triunfo, sino en las cosas que realmente merecen la pena.

¿Qué mensaje dejarías a quienes se plantean adoptar o quienes están pasando por una pérdida familiar?

En cuanto a la adopción entiendo que es una decisión personal y que no todo el mundo la considera como una opción para crear una familia, pero en el caso de tomar la decisión de adoptar, lo más importante es perseverar y no perder nunca la confianza de que el trabajo que se hace merece la pena.

En cuanto a la pérdida de un familiar, la Fe, como en mi caso, ayuda indudablemente, pero en caso de no tenerla creo que lo que se debe hacer es salir de uno mismo y volcarse en los demás, empezando por los más cercanos.

Y, para terminar, ¿qué ha significado para ti recibir el XI Premio Hirukide?

Un grandísimo orgullo, aunque totalmente inmerecido y disfruté muchísimo en el Congreso de Hirukide que se celebró el pasado 1 de noviembre en el Palacio Europa de Vitoria-Gasteiz.