Entrevistamos a Maribel y Víctor, que nos hablan de sus experiencias como familia numerosa,  junto a sus hijas Ainara de 10 años y Nahia de 6. La discapacidad auditiva de ambos condiciona en cierta medida su día a día, suponiendo en alguna ocasión una auténtica dificultad en situaciones cotidianas de la vida…

Desde que las niñas eran muy pequeñitas les hemos enseñado cómo tienen que llamarnos, cómo deben hablarnos y, por ejemplo, por las noches no podían llamarnos desde sus camas porque no las oíamos.

Según en qué situaciones, no es fácil y tenemos más problemas de comunicación, como el caso de reuniones de padres del colegio, quedar con un grupo grande a tomar algo…

Ambos tenéis una discapacidad auditiva. ¿En qué consiste? ¿Es similar? ¿Tenéis algún antecedente o familiar con esta misma discapacidad? 

Ambos tenemos la misma discapacidad auditiva que consiste en que somos sordos (oímos menos) dependiendo del grado de pérdida auditiva; Maribel usa audífonos para oír.

Nos cuesta diferenciar unos sonidos de otros, necesitamos que nos miren a la cara cuando hablen con nosotros y vocalizar despacio para que podamos entender lo que dicen y no podemos hablar por teléfono o el móvil. Lo positivo de todo eso, es que podemos hablar y mantener una conversación, gracias al trabajo con la logopeda en nuestra infancia.

De ambas familias, no tenemos ningún antecedente, por lo tanto podría ser hereditario o no (no lo sabemos al 100%) y es de nacimiento; pero no sabemos las causas del por qué tenemos esa discapacidad y somos afortunados en haber tenido dos hijas oyentes, sin ningún tipo de problemas auditivos.

¿Cómo os influyó en vuestra vida?

Podemos decir que nos ha influido más negativamente que positivamente, aunque hemos tenido la gran suerte de tener unos padres que nos han ayudado en todos los sentidos, en la educación, a integrarnos en la sociedad oyente…

Al estar privados de la audición no conocemos al 100% los sonidos; también no cogemos toda la información (en las conversaciones, tv,…) muchas veces nos quedamos a medias o entendemos mal una conversación; en el colegio, a la hora de coger apuntes no era tarea fácil. Cuando hablamos con la gente también tenemos nuestras limitaciones (la gente suele hablar bajo, pronuncian mal, cuando hay mucho ruido o una conversación de mucha gente, etc.)

¿Pensasteis en alguna ocasión que os emparejaríais con otra persona con una discapacidad similar? ¿Cómo os conocisteis…?

Ambos pensamos lo mismo, en un principio no teníamos ese pensamiento, ya que nos hemos criado y crecido en un ambiente donde no había más gente sorda (familia, amigos, conocidos).

Cuando empezamos a integrarnos en el mundo sordo, podría barajarse esa posibilidad pero no ocurrió hasta que nos conocimos. Fue en Madrid, íbamos a un curso de asesor sordo (Maribel) y de profesor de Lengua de Signos (Víctor); nos conocimos, fuimos amigos y al terminar el curso, Víctor volvió a Santander y Maribel a Vitoria. Al cabo de un tiempo, Víctor fue a vivir a Vitoria, por trabajo, volvimos a coincidir y empezamos a salir como pareja.

Y ya como pareja… ¿tuvisteis claro que queríais hijos/as? ¿Podrían haber “heredado” la discapacidad? ¿Qué os decía vuestro entorno familiar?

Desde que nos conocimos, hemos tenido siempre claro nuestras prioridades y sabíamos perfectamente como queríamos que fuera nuestra vida juntos; casarnos y tener hijos son una de ellas. Éramos conscientes de que nuestros hijos podían ser sordos o no y aun así decidimos tenerlos y no nos arrepentimos de ello, porque tenemos dos encantadoras niñas; aunque si hubieran sido sordas, las querríamos igual. En cuanto a la familia, están contentos de que estemos juntos y nos entendamos perfectamente (hemos tenido una vida similar).

Suponemos que en vuestra relación de familia, dentro de vuestro hogar, no habrá prácticamente ninguna diferencia o dificultad comunicativa respecto a otras familias…

En el hogar, sí que se normaliza bastante;  en cómo nos comunicamos entre nosotros y las niñas, cómo nos organizamos. Desde que las niñas eran muy pequeñitas les hemos enseñado cómo tienen que llamarnos, cómo deben hablarnos y, por ejemplo, por las noches no podían llamarnos desde sus camas porque no las oíamos. Cuando ya sabían andar, les enseñamos a bajarse de la cama. Hasta entonces nos apañábamos con la cámara de bebés, que la adaptamos para sordos;  es decir, pusieron un enchufe de manera que se pudiera poner una bombilla y cada vez que la niñas lloraban, la bombilla se encendía.

En nuestra casa, tenemos adaptados el videoportero, el timbre de la puerta de casa y el teléfono fijo y cada vez que suenan, las luces de la casa se encienden y se apagan y de esa  forma nos enteramos de dónde están llamando. También tenemos un despertador adaptado con una bombilla y todo eso nos ayuda mucho a ser una familia independiente.

¿Os ayudan mucho las nuevas tecnologías, dispositivos móviles, etc. para comunicaros?

Claro que si!!!! El móvil forma parte de nuestra vida, ya que con él podemos estar en contacto con la familia, amigos y sobre todo comunicarnos entre nosotros, todo por whatsapp, naturalmente. También la televisión con subtítulos, de la que nos enteramos de las noticias, vemos series, películas, reportajes,…… Al cine, vamos siempre que podemos, nos gusta llevar a las niñas (aunque no nos enteramos mucho); intentamos llevar una vida normal con ellas.

Pero en vuestra vida social, en el día a día, no será igual de sencillo…

Según en qué situaciones, no es fácil y tenemos más problemas de comunicación, como el caso de reuniones de padres del colegio, de quedar con un grupo grande a tomar algo, comer o cenar, ya que todo el mundo habla y es difícil llevar la conversación. Cuando estamos con la familia o con amigos cercanos, todo es más fácil, ya que ellos conocen nuestro problema y saben cómo tratarnos. Siempre procuramos estar con poca gente y así estar a gusto y poder hablar de lo que sea.

¿Notáis que se haya avanzado algo en materia de inclusión, integración y adaptación estos años?

Por supuesto que sí. Si comparamos cuando nosotros éramos pequeños, apenas había las cosas que hay ahora; más integración escolar con adaptaciones curriculares, intérpretes de Lengua de Signos, más subvenciones para audífonos, adaptaciones del hogar, nuevas tecnologías,…

Y como familia, ¿cuáles son vuestros retos en el día a día?

Lo más importante para nosotros es tener una solvencia económica que permita tener una vida lo más desahogada posible y que nuestras hijas tengan una buena educación, de la cual todavía estamos intentando mejorar en ese aspecto, tener una mejor conciliación familiar con el trabajo también es uno de nuestros retos, ya que los dos trabajamos en la misma empresa (es un centro especial de empleo) y no es fácil compaginarlo con los horarios, vacaciones, etc.

¿Cómo valoráis el papel de la familia, de vuestras familias, todos estos años?

Hemos tenido la gran suerte de contar con el apoyo de nuestras familias, sobre todo con nuestros padres, en todos estos años. En parte por su gran labor en nuestra educación y siempre que hemos necesitado ayuda, ellos nos lo han brindado y estamos agradecidos con ellos. Actualmente, nos ayudan mucho con las niñas (en vacaciones, si están malas,…), el trabajo (horas extras, turnos,…).

¿Y mirando a vuestras hijas, qué valores querríais que aprendieran en primer lugar?

Intentamos educarlas en los valores que nuestros padres nos inculcaron cuando éramos pequeños, siempre y cuando se correspondan con la sociedad de hoy en día. También intentamos ser lo más abiertos posible a ciertos temas sociales que están presentes en nuestras vidas.

¿Consideráis que es sencillo inculcárselos en la sociedad de hoy en día?

No siempre es fácil y creemos que no lo ha sido nunca, aunque siempre se intenta por todos los medios que lo aprendan, tanto en el colegio como en casa.

Para ir terminando, ¿cómo conocisteis Hirukide y qué es lo que más valoráis de la asociación?

 Lo conocimos a través de amigos y otras familias numerosas. Valoramos el interés que se pone sobre la conciliación familiar y el esfuerzo que hacen para que se implanten ayudas y descuentos a las familias numerosas (comida, transporte, hostelería, vacaciones,…)

¿Y en qué creéis que podemos poner un mayor esfuerzo o en qué se puede mejorar?

Nosotros no llevamos mucho tiempo como socios de Hirukide, pero hasta ahora nos parece que cumplen con nuestras expectativas y con las demás familias.

 

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Entrevistamos a Maribel y Víctor, que nos hablan de sus experiencias como familia numerosa,  junto a sus hijas Ainara de 10 años y Nahia de 6. La discapacidad auditiva de ambos condiciona en cierta medida su día a día, suponiendo en alguna ocasión una auténtica dificultad en situaciones cotidianas...