EL DIARIO VASCO.

Pasarán a cobrar un total de 1.500 euros con el segundo vástago, lo mismo que hasta hace dos años

Las familias que han tenido a su segundo hijo o vayan a recibir en breve la llegada de ese nuevo miembro de la casa han sacado la calculadora para hacer números. La ampliación de ayudas anunciada ayer por el Gobierno Vasco, que pagará tres anualidades a partir de este año por el segundo vástago, permitirá que los hogares con dos hijos cobren más dinero respecto a lo que venían haciendo hasta ahora. La cantidad varía en función del nivel de renta familiar estandarizada, un coeficiente que tiene en cuenta el nivel de ingresos del hogar y la composición de la familia (número de hijos, si hay alguna persona con discapacidad…). Los hogares de menores rentas (menos de 20.000 euros de renta familiar estandarizada) ganarán 800 euros más y recibirán un total de 2.700 en tres anualidades. Las rentas medias pasarán de recibir 1.000 euros a cobrar 1.500, y a las de mayores recursos se les abonará 1.200 euros en lugar de 800.

El salto comprometido, que supondrá una inversión extra de cinco millones de euros, beneficia a todos los colectivos. Ahora bien, la comparación también debe tener en cuenta el cambio de escenario aprobado en 2015. Hace dos años, el Gobierno Vasco dio un golpe de timón al esquema de ayudas por hijos que hasta entonces venía funcionando. Las subvenciones por segundo, tercero y sucesivos hijos pasaron a calcularse en función de la renta del hogar (renta familiar estandarizada) y dejaron de ser universales, esto es, iguales para todos los colectivos. Aquel cambió benefició de forma clara a las rentas bajas, el 65% de las solicitudes de este tipo de prestación, pero las rentas medias y altas sufrieron el recorte.

Hasta entonces, se concedía un total de 1.500 euros por segundo hijo, una cantidad fija. Las familias numerosas (tres o más hijos) recibían 6.300 euros en total. Los hogares con menos de 20.000 euros de renta estandarizada salieron ganando, y pasaron de percibir 1.500 euros en total por segundo hijo a 1.800 euros (dos anualidades de 900 euros). Las rentas medias se quedaron en 1.000 euros (un descenso de 500 euros en total), y las de mayores ingresos perdieron 700 euros (de 1.500 a 800 euros). A partir del tercer hijo, la brecha resultó aún mayor. Los hogares con ingresos medios pasaron de los 6.300 euros a 3.500 en los siete años que cubren las ayudas, mientras que los de mayores ingresos sufrieron un recorte aún mayor y se quedaron en 2.800 euros.

¿Y los terceros hijos?

En la práctica, la aprobación del decreto que entrará en vigor este año permitirá recuperar a las rentas medias el recorte sufrido en 2015, ya que pasarán a cobrar de nuevo 1.500 euros en total (ahora en tres anualidades), mientras que los hogares de mayor poder adquisitivo cobrarán 1.200 euros (700 euros más que ahora, pero todavía 300 euros menos que en 2015). Serán los hogares de menor renta los que vuelvan a salir mejor parados: de cobrar 1.800 ahora por el segundo hijo recibirán 2.700 euros.

En este sentido, desde la Federación de familias numerosas de Euskadi, HIRUKIDE, lamentaron que «la aprobación del decreto, pese a incluir un aumento de una anualidad para segundos hijos, no incorpore ninguna ampliación para terceros y sucesivos, perdiéndose una gran oportunidad para ir convergiendo hacia las ayudas que se dan en Europa y más teniendo en cuenta que hubiera sido posible ampliarlo, con el incremento de presupuesto que hay para estas ayudas este año 2018».

La aprobación del decreto llega en el momento en el que el Gobierno Vasco acaba de firmar junto con diputaciones y ayuntamientos el Pacto por las Familias y la Infancia, pero encaja en el esquema de política familiar hasta ahora desarrollada. El documento rubricado esta semana promete dar un giro a ese modelo, pero deberá concretarse en los próximos meses en un plan con medidas concretas que, en cualquier caso, abrirán un largo camino por recorrer a favor de la natalidad, cuyos resultados llegarán en años.

La idea general es que el modelo hasta ahora desarrollado (con deducciones fiscales por hijo, ayudas por nacimiento y la RGI para los hogares con pocos recursos) no ha tenido el impacto deseado en la natalidad, y que es necesario abordar cambios económicos y sociales para acompañar a las familias en la crianza de los hijos.

El Pacto recoge un decálogo de compromisos mucho más ambicioso que el aumento de la cuantía de las prestaciones. Aunque los países con tasas de fecundidad más altas son también los que cuentan con modelos de ayudas económicas universales, no se ha establecido una relación de causa-efecto, plantea el diagnóstico que fue aprobado en diciembre por el Consejo Vasco de Familia. Por eso la nueva filosofía acompaña la necesidad de un nuevo modelo de prestaciones más universal y amplio con un abanico de medidas sociales y educativas mucho más profundas. Se apela a la corresponsabilidad en la crianza como receta para realmente favorecer el objetivo de una mayor natalidad, de racionalizar horarios y de desarrollar las políticas públicas educativas y sociales que garanticen la igualdad de oportunidades a las familias.

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