Ponente de la tercera charla de nuestros Ciclos Formativos, es Fiscal delegado para criminalidad informática de Guipúzcoa y uno de los mayores expertos en delitos a través de internet. A través de esta entrevista analizamos las consecuencias del uso de los dispositivos móviles por nuestros hijos/as.  La primera conclusión: no podemos ser alarmistas, pero tampoco inocentes.

 

“Si vives en una isla es de tontos no aprender a nadar,  pues esto es lo mismo. Si vives rodeado de tecnología y sabes que tu hijo la utiliza masivamente, tienes que tener curiosidad.”

“Revisar el teléfono de un hijo o un buzón de correo no se puede convertir en una facultad de inspección automática. Pero si hay sospecha de acoso, los padres tienen obligación de proteger a su hijo.”

 

El grupo de redes Sociales de la Policía difundió un contrato tipo entre padres e hijos/as en el momento de entregarle su primer móvil. Uno de ellos, el de una madre americana llegó a hacerse viral. ¿Qué deberían incluir siempre?

Como declaración de intenciones, exigir al menor que siga unas reglas me parece positivo. Hay que tener en cuenta que no se le puede forzar a que nos revele el contenido de su whatsApp o mail.  Tiene derecho a su privacidad y  no puede ser invadido por los padres de forma sistemática. Otra cosa es que los tribunales hayan reconocido que cuando hay sospecha de que ese menor pueda estar siendo víctima de una situación de acoso, los padres puedan comprobarlo viendo los contenidos del móvil de su hijo.  Los padres tienen la obligación de proteger a sus hijos y para ello hay que darles poder para ejercer esa responsabilidad.

¿Solamente si son víctimas o si tiene la sospecha que son ellos los agresores?

Lo que quiero decir  es que revisar el teléfono de un hijo o un buzón de correo no se puede convertir en una facultad de inspección automática.

¿Somos realmente conscientes de lo que supone un móvil con internet y cámara en manos de un menor de 10-15 años?

Una cosa es un niño de 8-9 años y otra, uno de 14 o 16.  Lo llamamos móvil para entendernos, pero realmente es un ordenador muy avanzado. Se trata de un dispositivo que puede guardar enormes cantidades de información, con una cámara de alta resolución, con conexión a internet y  con un localizador GPS.  Todo esto puede tener un uso estupendo, pero también les expone a conductas delictivas. Esto es una opinión, no una cuestión jurídica, pero no es razonable que sea el regalo de la primera comunión. Si a partir de los 12 años hay que consultarles en caso de divorcio, por ejemplo, con qué progenitor quieren quedarse, es más razonable que tengan entonces derecho a utilizar estos dispositivos.

Siempre oímos que hay que prevenir y enseñarles,  pero el día a día nos puede y en ocasiones llega el disgusto.

Hay que empezar acompañando a los menores en el proceso de aprendizaje, no espiarles. No podemos desvincularnos cuando entran en contacto con las tecnologías de información porque sean nativos digitales. Cuando nací existían los coches y yo me habitué a verlos por la carretera, pero no nací con el carnet de conducir. Los niños nacen y conviven con la tecnología, pero eso no significa que nazcan con unos conceptos claros sobre un uso responsable. Así como se enseña educación vial, se debería enseñar ciertas pautas de seguridad en  redes. Y eso no se está haciendo.

Como mucho, cuando se les entrega el teléfono móvil, se les dice que no hagan con él lo que no harían delante de sus padres, o que apliquen los valores sociales que les hemos inculcado en la vida diaria, pero el problema es que internet y las redes sociales no son tan fáciles de lidiar.

Ponerles como ejemplo lo que no harían delante de sus padres, precisamente, cuando el adolescente se caracteriza por una rebeldía frente a la autoridad, desde un punto de vista psicológico, no es lo más hábil. La Unidad de Delitos de la Ertzantza utiliza una metáfora más clara: no hagas delante de tu ordenador o móvil lo que no harías en mitad del patio del colegio porque, sin tú saberlo, puede que sea como hacerlo en el patio del colegio. Hay un video en redes de una asociación de usuarios de banca en los Países Bajos, en el que un supuesto mago es capaz de adivinar los detalles más recónditos de algunas las personas. Finalmente se muestra a los participantes que es  un equipo de investigación en redes sociales que ha sacado los datos que ellos han publicado. La reacción es de sorpresa, incluso pánico. Por ahí es por donde hay que abordar a los menores.  Las explicaciones visuales son más llamativas. Recuerdo que tras una charla en un colegio sobre lo inseguras que son algunas aplicaciones de mensajería instantánea, les mostré un video de un famoso hacker llamado Alonso. El mensaje les llegó mucho mejor que mi charla.

¿Qué se puede encontrar a día de hoy un niño de 11-13 o de 14-16 años navegando en los sitios habituales de su edad?

¡Cualquier cosa! Como decía Nietzsche, cuando miras mucho tiempo al abismo, el abismo acaba mirándote a ti y en ese sentido, parafraseando al filósofo, internet es una ventana al mundo, pero el mundo también te mira a ti. Un menor puede encontrar pornografía explicita en  una red y puede entrar en contacto con cualquier persona. De hecho, el acoso a menores es uno de los males de nuestros días. Es un peligro.

¿Y cuáles son hoy en día los delitos en internet más habituales con menores o entre menores en Euskadi?

En cuanto a la Fiscalía de Menores, fundamentalmente, aparecen los delitos de acoso, físico o moral, que no tiene nada que ver con el sexo, y luego, el acoso sexual. Entre menores es una conducta muy extendida el sexting, el intercambio de fotografía y videos de contenido sexual, con quien pueden tener incluso una relación de pareja. Pero luego la relación se rompe o, aún sin romper, uno de ellos lo mueve para hacer unas risas. Hace poco se ha conocido en Italia el suicidio de una chica después de que su ex pareja difundiera el video sexual que estaban grabando juntos.  No hay problema que se grabe en ese momento porque estas en un ámbito íntimo, el problema es cuando lo difunde a tercera personas. Esta chica ganó un juicio ordenando la retirada de esos videos, pero el daño ya estaba hecho.

Un problema añadido es que en internet es imposible borrar una imagen o vídeo.

Lo que se sube a internet ya nunca se vuelve a bajar. Siempre puede haber alguien que guarde una copia y que en cualquier momento lo vuelva a poner en circulación.

Además de la inseguridad propia de los archivos de un teléfono o mensajes que se envían a través de redes wifi públicas.

Efectivamente y además no se dan cuenta de que esas fotografías se pueden estar sincronizando con algún sistema de almacenamiento remoto como dropbox, drive iCloud o similares. Ahí está el famoso escándalo de las actrices de Hollywood cuyas fotografías eróticas fueron subidas tras un ataque informático contra las cuentas de iCloud, probando todas las claves posibles.

¿Es algo extendido y generalizado?

Vivimos en la cultura de la autoexposición, del yo y mi selfie, de fotografiarlo todo.

¿Y el acoso entre menores  ocurre entre cualquier tipo de niños?

No hay perfiles. He visto situaciones de acoso en colegios públicos y privados, en colegios laicos y religiosos, entre persona de clase media alta y entre personas de clase social más humilde. La vía por la que surge el peligro, puede que sea más o menos cara, pero está ahí.

¿Cómo podemos saber si nuestros hijos/as están siendo víctimas y qué hacer?

Tener comunicación directa con tus hijos. El menor no es el mismo cuando está sufriendo algún tipo de acoso, cambia, pierde el apetito, se vuelve menos comunicativo, se vuelve huraño, empieza a sacar peores notas, deja de andar con sus amigos. Hay que fijarse en estas señales. Hoy en día vivimos en un mundo laboral  que nos estresa, pero hay que hacer el esfuerzo de estar con nuestros hijos y saber detectar esos cambios.

Y una vez que has detectado que está siendo agresor víctima o que tiene cualquier problema de este tipo ¿Dónde acudir o qué hacer?

Lo primero, cortar por lo sano, sobre todo, si es una situación de extorsión. Puede ser otro menor el que esté acosando o puede ser un adulto, pero si empieza con la extorsión de  “mira me has dado está foto si no quieres que la difunda entre tus amigos ahora dame algo más”. ¡Cortar por lo sano! Y segundo, ponerlo en conocimiento de las autoridades que corresponda.

¿A la policía o al centro docente si es una cosa entre niños?

Los menores de 14 años son inimputables. La Fiscalía no puede hacer absolutamente nada porque están  exentos de cualquier tipo de responsabilidad penal. Así que hay que acudir al centro educativo y si es necesario a las autoridades educativas. Precisamente estamos en el año mundial de la lucha contra el bullyng.  Una compañera de trabajo me decía: “Esto ha existido siempre y hemos sobrevivido a ello”, pero hay diferencias “La colleja que te daba el matón del patio hace 20 años no la veía un millón de personas en youtube y cuando te volvías a casa estabas a salvo. Ahora el acoso continúa a través de las redes sociales las 24 horas, y pueden estar interviniendo personas del resto del planeta.

El problema aquí entonces es que hay poca capacidad de maniobra con niños.

Por eso digo siempre que una edad razonable para que los chavales empiecen a disponer de estos teléfonos son los 14 años, que es cuando nosotros podemos empezar a hacer algo y no va a quedar impune si hace un mal uso.

No hay que ser alarmista pero tampoco inocentes.

No podemos pensar que internet es una arcadia inocente en la que no pasa absolutamente nada pero tampoco podemos pensar que es un infierno en el que detrás de cada esquina hay un criminal acechándote. Es triste que tenga que ser yo el que advierte sobre estos riesgos cuando soy un tecnófilo convencido. Siempre pongo el mismo ejemplo: nosotros no dejaríamos a nuestros hijos  caminar por ciertas zonas de la ciudad a altas horas de la madrugada y si lo hacemos es que somos unos inconscientes.

Pero las estadísticas indican que cada vez hay más delitos entre niños/as con este tema.

Las estadísticas hay que cogerlas con pinzas. Al final la fuente de los datos es fundamental y también depende la intensidad que se esté tratando de detectar. Hay situaciones de acoso, pero no son tan omnipresentes.

¿Y de niños expuestos a acosadores adultos tampoco es tan habitual?

Los niños no son idiotas. A medida que están familiarizados con las nuevas tecnologías saben que si entran en un foro abierto, muchas veces, van a encontrarse con tipos que inmediatamente hacen propuestas sexuales. Los más peligrosos son los que saben camuflarse como otros menores y conseguir algún tipo de material comprometido. Recuerdo un caso ya resuelto por sentencia firme de un colegio de San Sebastián en el que un chico accedió a las cuentas de veinte compañeras les robo fotografías e intentó extorsionarlas para que se mostraran desnudas delante de la cámara del ordenador. Las crías recordaron lo que les habían dicho en una charla reciente y ninguna de ellas cedió al chantaje. La labor formativa al final rinde sus frutos y en muchas ocasiones pueden evitar males mayores.

Si que al final mucho de esto se resumen en tener un buen trato fluido con tus hijos y en educarles en valores, trasladándolos también a éste ámbito, porque intentarlo cuando tu hijo/a tiene el móvil y 16 años, difícil…

Por eso hay que empezar de antes. Algunos consejos que da el juez de menores de Granada pueden sonar chocantes pero otros hay que aplaudirlos. Un padre tiene que ser un padre no puede ser un coleguita. Tiene que marcar unas normas. Cuando pasamos al mundo de las tecnologías es exactamente lo mismo. Hay que explicarles que las cosas tienen consecuencias.

¿Es necesario que los padres estén formados sobre todas estas nuevas tecnologías, sobre las redes sociales?

Nadie va a tener que estudiar una ingeniería informática para poder lidiar con sus hijos, pero tenemos que tener un poco de curiosidad. Si vives en una isla es de tontos no aprender a nadar,  pues esto es lo mismo, si vives rodeado de esta tecnología y sabes que tu hijo la utiliza masivamente. Hay que saber predicar con el ejemplo. No podemos pedir a los críos una conducta cautelosa en internet y ser nosotros los primeros que estamos retransmitiendo nuestras vidas a todas horas.

Y cuando acaban de comenzar, ¿hace falta controlar lo que se descargan, las redes sociales o aplicaciones en las que están?

Para eso tenemos herramientas. Hay filtros para entrar en los navegadores de internet.

Bueno pero lo primero ¿es necesario saberlo?

Como existe también la posibilidad de bloquear la instalación de aplicaciones, lo que puedes hacer es decir a tu hijo que ese teléfono lo administras tu. “No voy a intervenir en tus comunicaciones, ni las voy a espiar pero como las facturas las pago yo, la instalación de aplicaciones la administro yo.” La tienda online de aplicaciones la puedes vincular a una cuenta de correo electrónico que sea la tuya. Hay aplicaciones como Chatroulette, un chat aleatorio en el que cada vez que te conectas aparece una persona distinta, que puede ser peligrosa. Entonces no se necesita, a pesar de que tu hijo insista en que se va a convertir en un paria.

 

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