Cuatro veces campeón manomanista (1995, 1998, 1999, 2001), dos veces campeón del mano parejas (1996, 2003), muchas veces finalista… y algo difícilmente repetible; medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Un palmarés que le ha servido para ser considerado uno de los mejores zagueros de la historia. Actualmente, forma parte del cuerpo técnico de Asegarce, aunque ya cuenta con su particular cantera en casa, con Imanol de 10 años, Amaya de 8 y Ane de 5.

 

“Las instituciones deben estar concienciadas de que en la ayuda a las familias numerosas está parte de la solución de la crisis”


Hace tres años y medio que te retiraste, ¿echas de menos tus años como profesional?

La verdad es que no, sigo muy metido en el frontón y así no tengo morriña. Entreno con los pelotaris de Asegarce y eso hace que la pelota continué en mi vida.

De todos los títulos que has conseguido, si te tuvieras que quedar con uno solo, ¿cuál elegirías? 

Con la medalla Olímpica en Barcelona 92. Sé que los títulos individuales en profesionales son más difíciles, pero todo lo que supuso estar allí para mí fue único.

¿Y a quién se lo dedicarías?

Hoy sin lugar a dudas a mis hijos, para mí son hoy lo más importante, por supuesto a mi mujer también.

¿Resultaba difícil compaginar tu papel como padre con tu profesión de pelotari?

Para nada; todo lo contrario, resulto un estímulo y algo muy bonito ver que el mayor sobre todo se daba cuenta de cuál era mi profesión y le gustaba, salvo por alguna noche durmiendo poco, ningún problema.

Y desde que se quedaran atrás las competiciones, ¿sientes que disfrutas más de tu familia?

Sí, eso sí es verdad. El deporte profesional te absorbe a tope y ahora tengo más tiempo para estar dedicado a ellos y es para mí fundamental estar viviendo estos primeros años suyos muy encima de ellos y disfrutándolos mucho.

Lo de formar una familia numerosa, ¿era algo que entraba en vuestros planes? ¿Os viene de familia? 

Mi mujer lo tenía clarísimo; quería tres y yo al principio con dos me veía bien, pero sin duda acertó. Hoy me parece ideal y lo veo con  mucha naturalidad el hecho de tener tres hijos.

 ¿Y qué papel ha desempeñado tu mujer en tu carrera deportiva todos estos años? ¿Y tus hijos?

Mi mujer ha sido un pilar importantísimo en toda mi carrera; un apoyo fundamental junto con mis padres también. Mis hijos fueron los que me dieron una tranquilidad total. Me ayudaron a  relativizar mucho más las derrotas y a anclar los pies a la tierra.

Al igual que en los frontones se te denominaba “el látigo de Burlada”, ¿qué apodo se te podría poner en tu hogar? 

No sabría decirte… Me gusta la cocina y me han visto siempre hacer la compra y cocinar. También me toca el lado arduo de reñirles más que su madre, pero mis hijos saben que soy como la gaseosa y que se me pasas  los enfados enseguida.

Habiendo sido una figura tan significativa del mundo de la pelota, ¿te gustaría que tus hijos siguieran los pasos que diste o te disgustaría que eligiesen otro deporte?

Imanol juega a pelota y a fútbol. Los dos deportes le gustan mucho, pero creo que el tema de pertenecer a un equipo y esa camaradería que surge le tira un poco más. Yo siempre le apoyo a tope y le animo; creo que la labor de un padre en el deporte debe ser esa únicamente. No debe pretender ser entrenador personal.

Mi hija Amaia juega a Balonmano y se lo pasa genial. Así que entre el uno y la otra, los fines de semana andamos de deporte en deporte.

Y como padre, ¿cuál crees que es la tarea más importante?

Como padres, nuestra tarea más importante es apoyarles en todo, animarles, guiarles y transmitirles los principios que nos inculcaron a nosotros nuestros padres.

¿Cuáles son los principales valores o cualidades que te gustaría inculcar a tus hijos/as?

Lo primero que sean buena gente, honestos y leales a sus amigos y familia. Consideramos muy importante que respeten a las demás personas y que sean gente solidaria y comprometida con la sociedad.

Cómo padres de familia numerosa, ¿cuáles son vuestras principales dificultades o complicaciones?

Como para casi todas las familias, el compaginar la educación y sus actividades extraescolares con nuestros trabajos. Ahí hemos tenido mucha suerte, porque mi mujer ha estado varios años sin trabajar fuera de casa, dedicándose a ellos y a su vez yo tenía bastante tiempo. Han sido unos buenos años muy movidos, pero teníamos claro que no nos los queríamos perder.

Y después de todos los éxitos logados en el mundo de la pelota, ¿aún hay alguna meta a conseguir con la familia?

Para mí, mi meta es verlos crecer bien, estudiando, formándose, haciendo deporte y siendo buenos amigos de sus amigos. Que crezcan siendo gente normal y con unos valores importantes en su vida.

¿Qué les dirías a aquéllas familias que están sufriendo intensamente esta delicada situación económica?

Les animaría a seguir luchando; esto debe de cambiar a mejor. Todos, ayudándonos, podemos pasar este mal momento. Más que nunca, hay que tener conciencia social y echar una mano al que lo necesita.

Y dentro de este contexto de crisis, ¿consideras que las administraciones públicas en general podrían hacer más por velar por las familias con hijos e hijas?

Sin duda, nuestro futuro siempre es la gente joven; los niños, los adolescentes, los universitarios…Hay que ayudar a las familias numerosas más, ya que son muchos los problemas los que surgen por el camino. Las instituciones deben estar concienciadas de que en la ayuda a las familias numerosas está parte de la solución de la crisis.

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